domingo, 27 de enero de 2013

Tiempos malos.

Aparentemente todo ha cambiado. Ya no hay nada que temer. Puedes salir con tranquilidad que nadie te va a perseguir gritando. Y es entonces cuando pasa.
Nada ha cambiado, los falsos siguen siendo lo mismo, hoy te saludan y a las espaldas te critican. La debilidad se te hace notar, el miedo también, y ese es tu mayor defecto. Sientes que ni las manos ni el tiempo te sacaran de esto, que estas sola en un momento que cambiará tu vida por completo. Tu dignidad está ahy rodando por el suelo, pisoteada por todos ellos, que se burlan mientras tu lloras. Y todo ha pasado cuando piensas que acabó, que ya todo se olvidó, que fue un capítulo pequeño del pasado. Y se repite la historia. La desconfianza es tu mejor amiga, ya no confías ni en la almhoada, aquella que te aconsejaba en los amores de tu infancia. Hoy todos son enemigos, el único que te acompaña es el miedo. Ideas estúpidas se cruzan por tu mente, quisieras que este no fuera tu presente. Pero lo es. Piensas que por qué si no has hecho nada todo esto te pasa... Entonces recuerdas los concejos de tu madre. ''Cuántas cosas te quedan aún por vivir''. ''Nadie golpea más fuerte que la vida''.
Solo te tengo que advertir, los recuerdos te van a perseguir. Pero la rueda de la vida seguirá girando, hoy estás abajo, quien sabe si un día arriba. Por muy larga que sea la noche, el amanecer tendrá que llegar.

viernes, 25 de enero de 2013

Mantenerse en el camino.

Hoy me cabe recordar lo que pasó en mi pasado. Hace un año nunca hubiese imaginado que mi vida cambiaría tanto. Antes sonreía porque de verdad lo sentía, para demostrar alegría, para reirme de la vida y de mis propios defectos. Hoy finjo esas sonrisas, para demostrarle al mundo que soy fuerte, para no hundirme en mi presente, para engañarme a mi misma. Con el paso del tiempo he aprendido que ahi que levantarse y no permanecer hundido, sonreir a los falsos, pagar con la misma moneda, pisar para que no me pisen, soñar y luchar para lograr mis sueños, vivir la vida sin importarme el resto. Porque es asi, esta es nuestra verdad, la dura realidad. Vivimos en un mundo donde el que menos imaginas es falso, donde Cúpido no sabe señalar a dos enamorados, donde si no tienes cuidado te clavan un puñal al costado, donde sonreir se ha vuelto obligatorio, donde esconder el dolor es la primera regla, donde actuar diferente al resto es objeto de burla, donde predomina la ley del más fuerte, la ley del diferente, la ley del presumido, donde hoy eres amigo, mañana un desconocido. Y es así, todo ha cambiado. La esperanza sigue en pie, pensar que es solo la edad hace bien. Somos adolescentes, es normal. O por lo menos eso queremos todos pensar. Aprende a dar cada paso y seguir por buen camino, no te dejes llevar por las emociones de un momento. No cometas errores en tu presente, que luego no puedas remediar en tu futuro.

jueves, 24 de enero de 2013

Carta a una princesa.

Hola. Sé que posiblemente estés destrozada. No tengas ganas de nada, hasta sientes miedo de ti misma. Hoy te traigo un mensaje, y es simple. Sonríe. Porque tienes que salir y demostrar que nadie te puede hundir, que las putas siguen siendo putas, que los niñatos seguirán siendo niñatos, que hoy son lágrimas, hoy es tu presente, pero mañana serán sonrisas y esto simplemente, un pasado. Si no hubiese una tormenta, ¿habría un arcoiris? Las cosas son así, ningun marinero se hiso experto con mar en calma. Hoy más que nunca tienes que luchar, que demostrar que estás aquí, sigues en pié. Que es difícil derrumbarte, más bien imposible. Sonríeles y demuéstrales que no hay daño que puedan intentar causarte que te borre esa sonrisa. Aunque sea fingida, aunque por dentro te estes muriendo. Llora si tienes que llorar, grita si tienes que gritar, desahógate si por dentro te ahogan las palabras. Pero vuelve y recoge tu corona, la que se te habia caído, sécate esas lágrimas, maquillate y sal. Demuestra que es tu vida y tu eres la única que la puede manejar. Que si te caes sera por tu culpa, no porque te hayan empujado. Que si tropiezas te volverás a levantar, porque esta prohibido no levantarse. Eres una princesa, y sí, puedes llorar, pero nunca dejes de sonreir. Recuerda que el presente es sólo un capítulo, no el libro entero.